viernes, 21 de noviembre de 2014

Uno muere...

En muchas ocasiones, a lo largo de la vida morimos un poco; a veces sin saberlo y otras cuantas morimos estando conscientes de ello, pero seguimos con los ojos abiertos, caminando e inclusive viviendo… muertos.

¿Cuándo morimos?

Uno no muere cuando le falta la respiración, muere cuando le falta el aliento.
Muere cuando ya no hay sueños por realizar.
Muere cuando ya no hay personas a quien amar.

Uno no muere al cerrar los ojos, muere cuando la fe y la esperanza se vuelven sólo palabras.
Morimos cuando dejamos de creer.
Morimos cuando dejamos de intentar.
Morimos un poco cuando alguien importante nos traiciona.

Uno no muere cuando el corazón deja de latir, muere cuando el amor ya no lo hace vibrar.
Muere un poco cuando un beso deja de hacerte tocar el cielo.
Muere un poco cuando dejas de amar y cuando te han dejado de amar.

Uno no muere al alejarse, muere cuando la distancia duele.
Morimos cuando el orgullo es más grande que el perdón.
Morimos cuando el miedo es más fuerte que valor.
Morimos un poco cuando la mentira vale más que la verdad.

Uno no muere para dejar de existir; uno vive para nunca morir.
Para quedarte en el recuerdo de tus generaciones,
para dejar huella en un país, para impactar a una sociedad, en una familia o en una persona.

Uno vive cuando en vez de esperar, tiene algo por ofrecer.
Vive cuando tiene motivos para rendirse, pero más para seguir adelante.
Vive cuando el aprende a tomar el viento a favor para volar más alto.

En realidad, no se trata de cuanto has muerto hasta el día de hoy,
Se trata de cuanto sigues avanzando y que, a pesar de los pesares sigues con vida.
Porque puedes morir un poco, pero son más los instantes que te tienen con vida que los que te la quitan.


jueves, 24 de julio de 2014

Quédate

Antes de tomar tus cosas y partir,
dame la oportunidad de pronunciar las últimas palabras.
Quiero describir todo lo que significas para mí,
Letra a letra, palabra a palabra hablaré de ti.

Quédate aquí conmigo que tengo mucho por decir,
porque aún con silencios hablará mi corazón.
Quédate a mi lado y permíteme enumerar toda razón,
déjame darle sentido a cada oración.

Quédate mientras es de día y espera un poco más cuando sea de noche,
detengamos el tiempo y experimentemos juntos la eternidad.
Quédate y muéstrate tal cual eres, no te escondas de mí;
dime tus miedos, dime tus temores que yo cuidaré de ti.

Quédate en el día soleado y en el día lluvioso,
aprendamos a disfrutar de cada estación del año.
Quédate cuando estés triste y sientas que no puedes más,
yo te daré aliento, yo te animaré y estaré allí para ti.

Quédate que quiero cantarte y quiero acariciarte,
te prometo que haré vibrar tu corazón.
Quédate tan solo un instante más,
y hagamos que sea el instante más largo de nuestras vidas.

Quédate dentro de mi vida y no te vayas nunca,
no salgas ni para tomar aire que yo te doy el mío aunque deba morir.
Quédate y no guardes silencio, que tus palabras sean melodía a mis oídos;
pero si guardas silencio, que sea solo para besarme y volver a vivir.

Quédate, sólo quiero verte sonreír,
siempre te daré lo mejor de mí.
Quédate porque tú eres la razón
de toda mi pasión.

Quédate…
Pero vete si así lo prefieres,
márchate sin decir adiós.
Piérdete y no dejes rastro de tu partida,
huye llevándote mi alegría;
porque aún si te vas yo te seguiré,
y si te escondes te encontraré.
Irte es tu decisión,
dejarte en mi vida mi elección.
Porque te quedarás en mi olvido, pero allí vivirás,
y aunque diga que te he olvidado, ahí te recordaré.

Quédate como una memoria,
o quédate siendo la historia,
pero quédate.