martes, 3 de diciembre de 2013

Días soleados

Esa sensación que conozco tan bien.

El cielo ha sido testigo de mil y un historias como está; tal vez cada estrella es una de esas historias contadas o por contar. Cuando se apaga... cuando muere una estrella, aquella historia desfallece, ha sido olvidada, borrada inclusive de los cielos que lo han visto todo.

El viento ha secado millones de lágrimas. Ha llevado y traído sentimientos, palabras, pensamientos y suspiros de un lugar a otro. Este es caricia en tiempo de soledad y es ternura en tiempo de frío. El viento estará siempre ahí, lo sentirás... Te esperará pacientemente para volverte a rozar y darte aliento de ánimo, porque tus vientos pueden cambiar.

El sol trae esperanza.
No te promete que las cosas serán mejores. No te dice que todo va a cambiar o que será más sencillo.
Simplemente te ilumina; te da una oportunidad para continuar, para comenzar.
De hecho, en ocasiones ese mismo sol es el que te fatiga, te cansa y te agobia.

Es entonces que te das cuenta de que el cielo estará siempre ahí para mirarte; que las estrellas nacerán y morirán y no podrás hacer nada por que permanezcan.
El viento te rozará una y otra vez en compañía o en soledad y que el Sol te iluminará pero también te fatigará.

Habrá días de tormenta, días nublados, días despejados... noches frías y noches de calor; inclusive días soleados... Cada uno de ellos tendrá algo por lo cual sonreír, algo por lo cual llorar, algo por lo cual intentar, algo por lo cual olvidar, algo por lo cual arriesgar, algo por lo cual renunciar... pero lo más importante de todo, algo por lo cual vivir.

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